Los padecen entre un 30-40% de los bebes durante los 3 primeros meses de vida, normalmente apareciendo a partir de la segunda semana desde el nacimiento. Pueden prolongarse hasta el cuarto mes.

Una de las causas más posibles es la inmadurez del intestino y el exceso de motilidad que éste presenta durante dicha etapa.

Se manifiestan sobre todo por las tardes a través de episodios de llanto e irritabilidad sin ningún motivo identificable, con una duración de hasta 2 horas durante las cuales el bebé encoge las piernas, se pone rojo y llora con desesperación. Es posible que durante este periodo el bebé emita gases y su barriga esté distendida.

En ningún caso aparecerán síntomas como vómitos, diarrea y fiebre.

Al bebé se le tratará con técnica osteopáticas, consistente en masajes tanto superficial como profundo del abdomen y movilizaciones, sobre todo de piernas.